• Barrios de Lisboa

    La esencia de Lisboa, sin duda, está en sus barrios. Por eso hay que dedicarle tiempo a cada uno de ellos. Los más importantes son La Baixa, El Chiado, El Barrio Alto, La Alfama y Belém. Cada uno de ellos tiene un espíritu único. No hay que olvidar que la ciudad cuenta con zonas más modernas como la plaza del Marqués de Pombal y sus alrededores y la zona del parque de las Naciones que albergó en 1998 los pabellones de la Exposición Mundial.

     

                   De los tradicionales,

     

    El Chiado es el barrio más elegante y bohemio. Fue reconstruido casi totalmente tras un grave incendio en 1998. Destacan las calles de Carmo y la de Garret. En contraste se encuentra el Barrio Alto, el mejor lugar para escuchar fado y ver calles con graffitis y ropa tendida. Estas dos zonas se pueden visitar cogiendo el tranvía 28, el elevador de Santa Justa o el de Gloria.

    Por su parte, la Baixa es el más céntrico y en él se concentran gran parte de los comercios más distinguidos y locales de entretenimiento. En Alfama, sus calles estrechas fueron residencia de pescadores durante años. Finalmente, en Belém la visita obligada no se reduce a los monumentos sino a sus calles.

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    Los sabores de Lisboa

    Todo un placer para el paladar son los sabores de Lisboa. Los platos típicos portugueses son el caldo verde (con col y patata), la sopa de nabicas (hojas de nabo), el cocido a la portuguesa, las migas del Alentejo (una mezcla de carne de cerdo adobada y pan) y las feijoadas (guisos de judías blancas o pintas acompañados con matanza). Si de mariscos hablamos, lo recomendable es la “cataplana de mariscos” (caldereta de mariscos cocinados en cazuela), los calamares, la sopa de pescado y los pescados, en especial el bacalao. Punto y aparte son los quesos y los vinos.

    Entre los postres destacan las piñonatas, los pasteles de Belém, los confites (dulces de naranja), el arroz con leche y las peras al vino. Una cuestión a tomar en cuenta son los aperitivos que si se consumen deben pagarse. El horario del almuerzo (almoço) es a partir de la una del mediodía y la cena desde las ocho de la noche.

    Para degustar los platillos, las zonas más animadas y con mayor número de restaurantes es la plaza Rossio. Para cenar con espectáculo de fados lo mejor son los establecimientos que se encuentran en La Alfama y en el Barrio Alto. No hy que olvidar que venir a Lisboa y no degustar platillos con fondo de fado es no haber conocido la esencia de Lisboa.


     

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    ¿Qué ver en Lisboa?

    Hay mucho qué ver en Lisboa, ciudad considerada un verdadero museo al aire libre. Sin entrar en muchos detalles, es imposible que el turista se pierda la Plaza del Comercio, la más importante de la urbe porque durante décadas fue la puerta del comercio marítimo de Portugal. La zona más animada se encuentra en la plaza del Rossio porque abundan bares y restaurantes. Un poco más al norte se encuentra la plaza del Margués de Pombal, considerada como el área donde comienza la nueva Lisboa. Está situada junto al parque Eduardo VII, en el extremo norte de la avenida da Liberdade.

    Si se prefiere los monumentos, no hay que perderse la catedral conocida como “Sé de Lisboa”. Le sigue el famoso monasterio de Los Jeronimos, donde se encuentra la tumba del descubridor Vasco da Gama. Enfrente se podrá contemplar la Torre de Belém, situada en el estuario del río Tajo y que sirvió inicialmente como torre defensiva para proteger la ciudad. Después fue faro y centro aduanero. En esa zona es posible disfrutar del monumento a los Descubrimientos que conmemora el quinto centenario de la muerte de Henrique el Navegante, descubridor de Las Azores, Madeira y Cabo Verde. Finalmente, en la parte alta de la ciudad se encuentra el castillo de San Jorge, uno de los símbolos de la ciudad.

    Hay dos museos de visita imprescindible: el de Arqueología con colecciones desde el Paleolítico hasta la Edad Media y el Nacional de Coches, con una de las muestras de carruajes más importantes del mundo. Otras atracciones son el Oceanário, el segundo acuario más grande de Europa con más de quince mil animales y plantas de más de 450 especies distintas. No hay que olvidar los espectaculares puentes Vasco da Gama y 25 de Abril.

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    Hoteles en Lisboa

    La oferta de hoteles en Lisboa creció desde que en 1998 la ciudad albergara la Exposición Mundial. El desarrollo también permitió que la capital lusa orientara gran parte de su actividad al turismo. Actualmente cuenta con un gran número de plazas y la alta competencia hace que a lo largo del año se puedan encontrar verdaderas ofertas para cualquier bolsillo. Las mejores zonas para alojarse por la comunicación con el resto de la urbe se encuentran en los alrededores de la plaza del Comercio y la del Márques de Pombal. Muy cerca de allí se encuentra la avenida de la Liberdade que concentra la oferta de diversión y ocio.

    Los precios de los hoteles son bastantes más reducidos que en otras ciudades de Europa. Hay ofertas en hoteles de tres estrellas por treinta euros la noche en habitación doble. Como ventaja añadidas, es costumbre en las instalaciones hoteleras no pagar nada en el momento de hacer la reserva y se puede cancelar hasta el día anterior.

    Una buena opción es la gran cantidad de albergues para turistas que pueden encontrar camas desde diez euros la noche. Este tipo de instalaciones cuentan con buenos servicios y se encuentran bien comunicados. Además, hay campings alrededor de Lisboa si se prefiere estar en contacto con la naturaleza. Sin embargo, por al diferencia de precio y la calidad, en la capital portuguesa es recomendable pernoctar en hoteles.

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