¿Qué ver en Lisboa?

Hay mucho qué ver en Lisboa, ciudad considerada un verdadero museo al aire libre. Sin entrar en muchos detalles, es imposible que el turista se pierda la Plaza del Comercio, la más importante de la urbe porque durante décadas fue la puerta del comercio marítimo de Portugal. La zona más animada se encuentra en la plaza del Rossio porque abundan bares y restaurantes. Un poco más al norte se encuentra la plaza del Margués de Pombal, considerada como el área donde comienza la nueva Lisboa. Está situada junto al parque Eduardo VII, en el extremo norte de la avenida da Liberdade.
Si se prefiere los monumentos, no hay que perderse la catedral conocida como “Sé de Lisboa”. Le sigue el famoso monasterio de Los Jeronimos, donde se encuentra la tumba del descubridor Vasco da Gama. Enfrente se podrá contemplar la Torre de Belém, situada en el estuario del río Tajo y que sirvió inicialmente como torre defensiva para proteger la ciudad. Después fue faro y centro aduanero. En esa zona es posible disfrutar del monumento a los Descubrimientos que conmemora el quinto centenario de la muerte de Henrique el Navegante, descubridor de Las Azores, Madeira y Cabo Verde. Finalmente, en la parte alta de la ciudad se encuentra el castillo de San Jorge, uno de los símbolos de la ciudad.
Hay dos museos de visita imprescindible: el de Arqueología con colecciones desde el Paleolítico hasta la Edad Media y el Nacional de Coches, con una de las muestras de carruajes más importantes del mundo. Otras atracciones son el Oceanário, el segundo acuario más grande de Europa con más de quince mil animales y plantas de más de 450 especies distintas. No hay que olvidar los espectaculares puentes Vasco da Gama y 25 de Abril.
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